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Amsterdam I ( Conociendo a Paola )


2006
08.01

Bel me recogió del aeropuerto. El viaje en coche hasta su piso lo aprovechó para darme toda la información necesaria:

 

- Debes visitar los museos Rijksmuseum (Museo Nacional), el Van Gogh Museum y el Stedelijk Museum (Museo Municipal), allí veras grandes obras de Rembrandt y Van Gogh. También puedes ir a Muziektheater, es un teatro ubicado en Waterlooplein, con capacidad para más de 1.500 espectadores, es una pasada.

Visita obligada a un Coffeeshop, donde toda persona mayor de 18 años puede comprar hasta 5 gramos de marihuana o hachís. Tal vez eso te obligue a descansar la mente… (Hizo una pausa para reír).

Por último, el Barrio Rojo, un mítico lugar en donde las prostitutas exhiben sus encantos detrás de escaparates. ¡Los bares no paran de servir cerveza roja!

 

 

Finalmente lleguemos a su piso, y una vez visualizada la habitación donde dormiría, me presentó a su compañera.

 

- Te presento a mi hermano – dijo Bel a una preciosa mujer que descansaba en el sofá del comedor.

- Encantada de conocerte, soy Paola – respondió con gran simpatía.

 

Paola era pelirroja, con el pelo ondulado, mediría mas de metro setenta y su cuerpo era propio de cualquier modelo de pasarela. Su cara, fina, de muñeca de porcelana.

Me dirigí a ella, era el momento de experimentar un cambio en mi personalidad.

 

- Igualmente – mire a mi hermana – No me habías dicho que tenias una compañera tan guapa, ¡si lo llego a saber vengo antes!

- ¿Quieres decir que era tan importante para ti eso? – respondió de mala manera Bel.

 

Mire a Paola, se podía leer en su cara la frase PELIGRO-OTRO-MOSCÓN. Decidí cambiar de táctica.

 

- Solamente era una broma, como sois… ¡si yo ya no quiero saber nada de las mujeres!

 

Aquello aun había sido peor, me di cuenta nada mas empezar la frase, ¿pero que manera era esa de conocer a alguien con quien iba a compartir las próximas semanas? Volví a rectificar.

 

- Ya me entendéis, necesito cambiar de aires, disfrutar un poco mas la vida, buscar algo que realmente me haga sentir feliz.

(Se creó un silencio eterno)


- Claro, claro. – respondió Bel – pues ahora ya podrás descansar y pensar un poco en lo que quieres hacer en el futuro. Yo de momento me tengo que ir, tu recuerda lo que te he dicho y aprovecha el tiempo para visitar lugares interesantes, ¿ok? Nos vemos esta noche.

 

Fui a buscar un vaso de agua y volví a iniciar la conversación con Paola.

 

- Y entonces, ¿a que te dedicas? – le pregunte amistosamente.

- Pues, eso es algo que de momento no te puedo decir.

(¿Mmm?)

- Vale, ¿tienes pareja? – Le volví a preguntar.

- ¿Tu que crees?

(Creo que me estas vacilando)

- Supongo que si, eres una mujer muy guapa, no te faltaran amantes.

 

Ella me miro con una cara transparente, no sabía si afirmar la frase o negarla, finalmente la ignoró.

 

- Ok, ¿supongo que no tienes muchas ganas de hablar verdad?

- Gracias – me respondió con gran satisfacción.

 

Que gran suerte, me había ido del infierno para llegar a otro. Si antes tenía a las EMES, con su personalidad egocéntrica, egoísta, creída, prepotente y orgullosa, ahora había nacido una MIT (en egipcio Gata), arisca, fría y sin sentimientos. La única diferencia entre ellas era que las EMES mostraban un calor humano, para lograr algo a cambio, y por contra las MIT, utilizaban el desamor y la indiferencia para ello.

 

No me podía ir así, esta vez no pensaba dejar que me humillasen. Me debería de imponer a ella.


Volví a hablar.

 

- Perdona, me gustaría decirte una última cosa, mi mente a veces puede llegar a confundir las palabras, incluso se inventa algunas para definir comportamientos humanos. (Ella me miraba atentamente) ¿Sabes como llamo a la gente como tu? – puse todo el énfasis – MIT!

- ¿Que quieres decirme con eso? ¿Que es una MIT?

 

Le explique palabra por palabra mi experiencia con las EMES, luego le definí el termino MIT.

 

- Me da igual lo que pienses – le dije con aires irónicos – no me ha gustado tu comportamiento hacia mi, creo que podrías haber sido mas amable, sobretodo con una persona que no conoces de nada. Aunque no te culpo, con ese cuerpo y esa cara, debes estar cansada de fingir lo que no eres.

- ¿Como? No te entiendo – me dijo Paola con gran preocupación.

- Si me entiendes, dejemos las cosas así.

 

Gire mi cuerpo 180 grados, aun no sabia que estaba haciendo. Las piernas me temblaban, nunca me había encarado a una MIT o una EME, y esta vez había hecho uno de mis mejores discursos.

 

Me dirigía hacia la puerta cuando ella me llamó.

- ¿Nunca has pensado en dedicarte a la psicología?

- No – Le contesté sin mirarla.

- Mejor, no te ganarías la vida nada bien.

 

La deje allí sentada, ya había perdido demasiado tiempo.