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En tres caladas


2006
09.15
Un par de porros alegrarían la noche, así que fui al coffe shop que teníamos bajo el piso y compré dos para después de cenar.

Cuando llego el momento, saqué una silla al balcón y perdí la mirada en la oscura noche. Paola, mientras, descansaba en el sofá, medio despierta, medio dormida.

- Paola, si estas durmiendo vete a la cama.
- Estoy escuchando la tele.

Siempre igual, porque la gente tiene la extraña costumbre de dormirse en el sofá y dar como excusa que esta escuchando la televisión. ¿A quien quieren engañar?

- ¡Pero si estas con los ojos cerrados!
- No, tengo uno abierto, miro la tele con un ojo.

¿Como? ¡Esa es aun peor, eso ya no se entiende!

A cada calada me venían mil recuerdos y con cada uno una neurona reventaba de cansancio, se despedía de mi con un “cleck” bien sonoro.

El otro día, paseando por el barrio rojo, en el portal de una prostituta, dos chavales jóvenes, discutían efusivamente.
Uno le recriminaba al otro su extraña actitud al no querer consumir del producto que allí ofrecían.

- ¿Tienes miedo? ¿Vergüenza? Estas muy mal, para que querías venir a Ámsterdam? A “esta” no debes darle explicaciones, solamente pagas y…

El otro, mirando el cielo, perdido entre algunos pensamientos, intentaba sopesar los pros y contras de ese paso. Finalmente respondía a su amigo con un absurdo interrogante, no sabía que hacer.
Que curioso, aquellos dos me habían hecho recordar a Dios Caracol y Pollo. El amo y el lacayo, el señor y el criado. Es la típica posición de un buen Caracol, primero obliga a realizar sus deseos a los demás, y una vez comprobados los beneficios, los acaba haciendo él.

¿Se podría decir que un “Caracol” es amigo de un “Pollo”? Lo dudo, ¿que significa la palabra “amistad”? ¿Quien se supone que debe ser un buen amigo? En una sociedad que premia el egoísmo y donde ser un interesado es lo más común, como puedes decir que los valores de la amistad se cumplen en gente conocida.

El mejor ejemplo de la no-amistad es cuando te sientes atraído por alguien, y luego te dice que no podéis ir mas allá de lo que os une. Mmmmm…Así es como en el recorrido de mi vida me hicieron odiar esa palabra. ” Es mi mejor amigo, no quiero arruinar eso ” ¡Arruinémoslo! ¡Hagámoslo!

Miré a Paola, ella nunca será mi amiga, nunca. No volveré a tener amigas.

“Cleck!”

Volví a dar una calada, unos minutos de descanso y volví a recordar.

La vida en el piso de Bel empezaba a ser algo ideal, demasiado para una persona que debía buscar soluciones, otros caminos por donde llegar a algún lugar.

Un día me digne a visitar algunos museos, miraba cuadros y estatuas, algunos me gustaron, otros no podía entenderlos, no tenían ninguna lógica, aunque podrían ser igual de bellos.

Ese era uno de los problemas de la vida cuotidiana, la lógica. Cada cual la utiliza como mejor le va. Algo puede ser lógico, o no, dependiendo de las ganancias de la decisión.

Una mujer, sentada en un banco, observaba una de las pinturas, yo me senté a su lado.
A los diez minutos, ella se giro hacia mí y me preguntó.

- Perdona, ¿la entiendes? – Me señalo el cuadro.
- Supongo. Creo que es una representación de la ira.
- ¿La ira? – Preguntó con aire de interés
- Si. ¿Ves la confusión que produce?¿El juego con colores oscuros y al final rojos intensos?¿La rabia de los trazos?
- Creo que si, tienes razón.

Empecemos a hablar, coincidíamos en muchas cosas. Ella me propuso seguir el paseo por el museo juntos, y así poder comentar las diferentes perspectivas. Yo acepte.

Después de una divertida tarde, llego el momento de la despedida. En pocas horas se había creado un feeling increíble entre nosotros dos, así que jugando bien mis cartas tenia muchas posibilidades de volver a verla.
Intente forzar el intercambio de teléfonos.

- Bueno, gracias por tu compañía y el buen rato que me has hecho pasar. – Le dije en un tono mas bien bajo.
- No, gracias a ti, para mi también ha sido genial.
- Pues entonces, nada, ya nos veremos por aquí, o… no se…

Ahí estaba la trampa, parecía “lógico” que la próxima palabra que saldría de ella seria su numero y un “llámame” acompañado de una sonrisa, pero se rompió todo por la razón mas estupida del mundo. Me toque la nariz.

Fue un acto reflejo, me picó. Pero ella entendió algo diferente, y respondió tocándosela también. Yo sin pensar, y con los nervios porque aquella respuesta no surgía y el silencio consumía todas las posibilidades, volví a tocarme la nariz.
Ella abrió los ojos, se puso colorada, y volvió a tocarse. ¿Entendí mal? Me dio la sensación que me decía algo. ¿Talvez tendré un pequeño intruso en mis fosas nasales? Volví a rascarme.

Aquello fue un desastre, allí nadie tenia nada. Era una paranoia múltiple, una orgía de tonterías. La confusión más pequeña había derrotado a la lógica mas aplastante.

“Cleck!”

Le volví a dar una calada a aquel amigo que se iba consumiendo entre mis dedos.
Paola ya estaba dormida, ningún ojo abierto, nada interesante que escuchar en el televisor. No quise molestarla y fui a buscar una manta para taparla. Me volví a sentar en la silla, aun tenia otras cosas en que pensar.

No sabría decir cuanto tiempo estuve en otro mundo, en un lugar producido por los efectos de la marihuana y los razonamientos de una persona aburrida y con ansias de escapar. Llego el momento de irme a dormir, pero no quería dejar allí a Paola, seguramente se despertaría al día siguiente con tortícolis y ganas de matar a alguien.

- Niña, despierta. Yo me voy a dormir. – Le dije muy suavemente.

Ella se levantó. Me miró a los ojos. Medio sonrió.

- ¿Ya has puesto tus pensamientos en orden? – Me dijo mientras se frotaba los ojos.
- Si. A estos no hay quien los ordene…

Casi sin darme tiempo a reaccionar, Paola se acerco un poco más a mí y me dio un beso.

- Tu tranquilo, ya veras como todo se soluciona.

Se fue a su habitación mientras resonaba en voz baja en el pasillo un “Buenas noches”.
Me quedé inmóvil, mirando como se iba, y pensando en lo fácil que es hacer que una persona se sienta comprendida.

“Cleck!!”