Archive for Enero, 2007

La vida de Kinema II


2007
01.15

Mientras seguían Carla y Yeruska su interesante conversación yo me quedé observando a Paola, inmóvil, sentada frente a Jen y sin quitarle ojo de encima. Tal vez sí que estaba enamorada.

Mientras, Jen, escuchaba su mp3 e intentaba de vez en cuando articular algún estribillo irreconocible.

 

Me dirigí a Carla.

- Oye, ¿sabes cual es el secreto de la vida?

Ella me miró asombrada.

 

- ¿Cual?

- Dominar la teoría del plato de macarrones.

 

Las dos mujeres empezaron a reír.

- Os lo digo en serio - les dije con firmeza.

- ¿A sí? - Respondió Yeruska - Pues dime, ¿en qué consiste la teoría esa?

 

Carla y Yeruska olvidaron cualquier discusión pasada y centraron todo su interés hacia mí.

- Pues veréis - empecé mi discurso - supongo que a las dos os gustan los macarrones. Imaginemos que nunca los habéis probado, que nunca os han hablado de ellos. Un buen día, yo os preparo la comida, y me presento con un excelente plato de macarrones. - hice una pequeña pausa.

Comenzaban a dar síntomas de estar alucinando, pero decidí seguir.

 

- Vosotras los probareis, y seguramente, vuestra reacción será alegraros por haber degustado semejante manjar. Al día siguiente, probablemente, me pediréis volver a repetir, y al próximo, y al siguiente, hasta llegar un momento en el que los macarrones ya no tendrán el mismo gusto, ni la misma sensación de novedad, ni siquiera recordareis el gusto del primer bocado. Así pues, aquel plato quedará atrás como algo del pasado, que gracias a la rutina ha logrado ser desbancado de la primera plaza en vuestra lista de platos favoritos.

 

Carla y Yeruska, con media sonrisa, asintieron, y acto seguido alzaron los hombros esperando alguna conclusión de la teoría.

- Es fácil chicas, el secreto de la vida es no dejar que la rutina logre hacer de un plato de macarrones una comida vulgar.

 

Las dos al unísono dejaron escapar aquellas risas que estaban guardando desde el principio.

- No os riáis - les dije - cambiar el plato de macarrones por la palabra amor, trabajo o amistad y la expresión comida por experiencia, entonces sabréis como alargar aquella sensación de la primera vez.

 

Las dos callaron, ahora era yo quien reía.

Recordé que en el pasado, utilicé la teoría mágica para lograr causar una sensación maravillosa a una persona que necesitaba sorprender.

 

Una noche, donde mis amigos y yo nos aburríamos en aquel bar de siempre, le comenté a Garitano que quería conocer a una persona.

Ella no tenía nombre, o no me había preocupado por saberlo, así que la bauticé como “sin-nombre”. Preciosa, inaccesible, algo tímida y muy exigente eran las definiciones de aquella mujer.


Garitano me dijo que mi error era el de siempre. De todas las mujeres que mis ojos viesen la única que me atraería sería la que más destacase.

Yo le dije asustado:

- No puede ser, no me digas eso, debe ser inconscientemente

 

Y él me contestó:

- Tal vez, pero fíjate, tu quieres conocer a sin-nombre y ella esta rodeada de hombres. En cambio, cuatro mujeres igual de bonitas que ella están juntas, en un segundo plano, esperando que alguien como tu les haga saber que también existen.

 

Sin-nombre, estaba rodeada de seis hombres, cualquiera de ellos sucumbiría a sus encantos.

Deje de banda mis problemas e intente por todos los medios conocerla. Muchos meses pasaron hasta lograr el primer “hola”, y algún otro para la primera conversación, pero ella era una persona difícil de conocer, y las cosas iban muy lentas. Sin-nombre no me dejaba entrar en su corazón.

 

El tiempo pasó, y llegó el momento en que la confianza empezó surgir. Aproveche un día en el que ella cumplía años para ejecutar mi plan infalible, aunque, como siempre, las cosas no evolucionaban de la mejor de las maneras.

 

Doce del mediodía:


Le envío un mensaje a su móvil, la felicito y le deseo un buen día. Ella contesta, pregunta si podríamos quedar. Mi respuesta es no.

 

Cinco de la tarde:


Después de pensar mucho, descubro que la mitad de mis neuronas estaban de baja, y las otras de vacaciones. Recurso fácil, flores.


Cinco y media:


Mi presupuesto es pésimo, solo hay dinero para una rosa. Decido acabar las vacaciones de algunas neuronas y escribir una pequeña poesía.

 

Seis y media:


Mensaje de sin-nombre a mi móvil.

–Que gran día, Raúl, un amigo mío, me ha regalado diez ramos de rosas –

¡Genial! Y yo con una flor y un papel en blanco. ¿Que hago? La rosa se la podría meter a Raúl por el culo, pero el papel me lo tendría que comer yo solito.

 

Once de la noche:


Después de mucho pensar, cogí un par de herramientas y me dirigí a casa de sin-nombre. Llamé a su timbre. Su voz sonó por el interfono.

- ¿Puedes salir?

- Claro, ¿pero que haces aquí a estas horas?

 

Ella bajó las escaleras y me abrió la puerta. En pijama, y con cara asustada, intentaba encontrar una explicación a esa visita tan inesperada.

 

- Déjame hablar, escúchame bien. – le dije.

- Hoy es tu cumpleaños, aun no hemos pasado de día. La verdad es que tu amiguito me ha puesto las cosas difíciles, pero yo no iba a ser menos que él, yo quiero regalarte algo que nadie pueda igualar, algo que realmente fuese especial para ti.
La verdad es que no tengo dinero, así que solamente puedo regalarte algo que no sea material, mi regalo es un sentimiento, la última sensación de este día.

 

Sin-nombre abrió los ojos, intentaba comprender todo lo que le decía, pero en su rostro se podían ver todos aquellos pensamientos confundidos.

 

- ¿Un sentimiento? – me preguntó.

- Sí, tu último sentimiento. Para mí, este día es especial, y yo quiero ser el dueño del último minuto de él.

 

Un lector de cd’s portátiles y un cd gravable escondidos detrás de mi espalda salieron a la luz de aquel portal tan oscuro.

 

- Ten - le dije - el cd es tuyo, pero el lector es mío, me lo tendrás que devolver – me reí.

 

Ella asombrada, y después de unos segundos de silencio me preguntó.

 

- ¿Pero que es esto?

- Tú confía en mí, lo que debes hacer es lo siguiente:

Dos minutos antes de cumplir la media noche, en tu cama, a oscuras, antes de dormir, pulsa el Play.

 

Puse el cd dentro del lector y lo deje preparado para reproducir.

 

- Pero tienes que cumplir unas normas:

No puedes escucharlo antes de ese momento, y por descontado, quiero que mientras lo escuchas, pienses en mí.

Quiero ser la última persona en la que pienses.

 

Ella aceptó el regalo, me obsequió con dos besos para despedirme y subió la escalera aún confundida por lo que había sucedido.


En aquel cd solamente había una canción, la más bonita que mis oídos habían escuchado nunca.

 

A las doce y cinco minutos, un nuevo mensaje hacía sonar mi teléfono.

 

sin-nombre
Gracias por el regalo, te aseguro que nunca lo olvidaré.

Aun tengo la piel de gallina, no se como explicarlo,

pero ha sido la experiencia mas maravillosa de mi vida,

el mejor regalo que nadie me podía hacer

Eres alguien especial, te quiero.

 

Nunca más lo volví a repetir.

 

Carla y Yeruska me miraban.

- Que teorías más divertidas que tienes. Pienso que tú y yo nos vamos a llevar muy bien. – Me dijo Yeruska.

- Claro que si – respondí.

 

Jen había comenzado a hacer gestitos con sus manos, alguna cosa graciosa le explicaba a Paola, ella reía sin cesar. Mientras, una voz cercana, me susurraba al oído… plato de macarrones, plato de macarrones…

 

Kim se levantó de su cubículo.

- ¡Escuchar todos! Os repartiré unos documentos con información que debéis saber de nuestro proyecto. A parte, encontrareis una descripción de un nuevo compañero que conoceremos nada mas llegar. Su nombre es Kinema.